Archivo para Enero 2009
Última sangre (Poesía 1968-2007)
De EL VELO EN EL ROSTRO DE AGAMENÓN
Un fragmento de EL JUGADOR DE DÁTILES:
Esto es así:
comprender que las fórmulas vacilan ante la regla
la matemática se incendia ante el derecho
lo abstracto teme la barbarie del fascista concreto.
Heridas, pero vivas
Gervasio Sánchez ha sido el único fotógrafo que ha conseguido emocionarme con sus palabras. Fue hace un par de años, en una conferencia de La Casa Encendida (Madrid) en la que, a modo de letanía, desgranaba la miseria diaria de los conflictos bélicos repitiendo un salmo que debería ocupar el quicio de la puerta de todo periodista: la guerra no es un espectáculo. Gervasio Sánchez consiguió el reconocimiento del gran público con un proyecto noble y comprometido, Vidas Minadas. Hoy Gervasio Sánchez ha recibido el Premio Rey de España de Periodismo por esta fotografía del proyecto Vidas Minadas:

Maras. La cultura de la violencia

Varias noches contemplando el libro de Isabel Muñoz: Maras. La cultura de la violencia. Dentelladas que dejan un mapa de cicatrices: los tatuajes son la única historia de los que no tienen historia. Y las maras como enormes tiburones que hacen pedazos los cuerpos de los arrojados al sucio océano de los suburbios de América. La violencia como un lugar para los que no tienen lugar.
Como dice uno de los mareros en el siguiente reportaje, la muerte es segura, la vida no.
Lugares
Caídos de la inocencia, en verdad cuándo, en verdad dónde, y cómo era aquello, cuando aún podíamos escribir versos, y de cientos se lograba si acaso uno, pero con ese sólo salvábamos algo o creíamos salvar algo, y tal vez aún podríamos, pero ya no creemos, ya no creemos en la curación por la palabra, en la curación por el espíritu. Lo extraño era que esos versos no necesitaban ser leídos por nadie, estaban ahí, algo estaba ahí y transformaba el mundo, desde el cuaderno, desde el cajón actuaba, su resplandor atravesaba los gruesos muros, así lo creía, lo creíamos, los poetas en la época de la inocencia, pero ya terminó, y hace ya mucho, así que ahora nada vale, nuestro paciente esfuerzo por una línea, por una palabra, por el sonido de una vocal, y aún nos rebelamos, por qué no, el arte es eterno, el arte no puede desaparecer, eso aprendimos. Pero también aprendimos muchas otras cosas, como que el hombre es bueno y el buen Dios cuida de él, y que el soldado es un soldado y el civil un civil, perspectivas que ya no podemos tomarnos en serio, y lo Bello se nos muere bajo la mano que escribe.
Tiempos líquidos. Vivir en una época de incertidumbre
Zygmunt Bauman es un autor imprescindible para entender nuestro tiempo. Y Tiempos líquidos es un afilado repaso a las incertidumbres de una época que ha tomado un rumbo inexorable que nadie parece poder cambiar.
Tiempos líquidos está compuesto de muchas páginas sólidas e imprescindibles, de tal modo que recortar este libro, como he hecho con otros, me llevaría a copiarlo casi en su totalidad, como el mapa perfecto que Borges soñaba del mismo tamaño que el territorio cartografiado. Como el mismo Bauman titula su introducción, sus palabras se dirigen con coraje hacia el foco de las incertidumbres:
Al menos en la parte «desarrollada» del planeta se han dado, o están dándose ahora, una serie de novedades no carentes de consecuencias y estrechamente interrelacionadas, que crean un escenario nuevo y sin precedentes para las elecciones individuales, y que presentan una serie de retos antes nunca vistos.
En primer lugar, el paso de la fase «sólida» de la modernidad a la «líquida»: es decir, a una condición en la que las formas sociales (las estructuras que limitan las elecciones individuales, las instituciones que salvaguardan la continuidad de los hábitos, los modelos de comportamiento aceptables) ya no pueden (ni se espera que puedan) mantener su forma por más tiempo, porque se descomponen y se derriten antes de que se cuente con el tiempo necesario para asumirlas y, una vez asumidas, ocupar el lugar que se les ha asignado. Resulta improbable que las formas, presentes o sólo esbozadas, cuenten con el tiempo suficiente para solidificarse y, dada su breve esperanza de vida, no pueden servir como marcos de referencia para las acciones humanas y para las estrategias a largo plazo; de hecho, se trata de una esperanza de vida más breve que el tiempo necesario para desarrollar una estrategia coherente y consistente, e incluso más breve que el tiempo requerido para llevar a término un «proyecto de vida» individual. Leer el resto de esta entrada »
La ola – Die Welle
La extrema izquierda es intolerante y [anti]autoritaria. Simplificando el término, es fascista.
La extrema derecha es intolerante y autoritaria. Simplificando el término, es fascista.
Seguridad y protección, disciplina y eficacia, fuerza y poder, autoestima y orgullo: los sueños de muchos hombres y mujeres que viven entre nosotros -y llevan quizás nuestro nombre y apellido- son, simplificando el término, fascistas.
Feliz Navidad y Feliz Año 2009

Contra el mapa
“Lejos de ser un simple espejo de la naturaleza falso o verdadero, los mapas vuelven a describir el mundo -como cualquier otro documento- en términos de relaciones de poder y de prácticas culturales, preferencias y prioridades”, apostilla Harley.
Joaquín Torres García: La Escuela del Sur (1935)
[...]
Se suele, así, dar por hecha la objetividad del mapa, sin tener en cuenta el trabajo de “traducción” que el trazado implica. Y en este punto empieza el malentendido, ya que trazar un mapa conlleva, en primer lugar, el necesario poder para trazarlo -las historias militares de la geografía y la cartografía, en las cuales se pone de manifiesto quién y desde dónde ha escrito el relato, no dejan lugar a dudas.



